Lo que normalmente denominamos “hipoteca” puede realmente ser un crédito hipotecario o un préstamo hipotecario. En ambos casos, la entidad bancaria correspondiente presta al cliente una cantidad de dinero por la compra de un bien inmobiliario en los cuales se usa dicho bien como garantía aunque crédito y préstamo no son la misma cosa.
Un crédito es un producto financiero por el cual una entidad bancaria pone a disposición de alguien una cantidad de dinero del que puede disponer en las cantidades que desee. Es una linea de crédito en el que se pactan las cantidades a devolver y los plazos. Al tratarse de un crédito se puede disponer nuevamente del dinero que ya se haya amortizado aunque es un producto que no puede subrogarse, o mejor dicho, no podemos cambiarnos de banco o caja a no ser que primero cancelemos la hipoteca que tenemos. Esto supone un gasto extra en comisiones, impuestos varios y notaría que no se produce en el caso de tener un préstamo hipotecario.
Una de las principales diferencias por tanto entre crédito y préstamo hipotecario es esa, si encontramos una hipoteca más barata (con mejores condiciones en cuanto a tipos de interés, plazos, etc.) podremos cambiarnos en el caso de tener un préstamo hipotecario y ahorrarnos los costes de cancelación y apertura de la nueva hipoteca.
El préstamo hipotecario supone hacer uso de la cantidad prestada para pagar el inmueble en una sola vez pero siempre tendremos abierta la posibilidad de cambiar de entidad si encontramos otro préstamo con mejores condiciones por menos dinero.
Es importante distinguir bien entre crédito y préstamo hipotecario para encontrar la hipoteca más barata en el largo plazo. Al tratarse de productos financieros que se amortizan en hasta 35 años (o más), si deseamos mejorar nuestras condiciones la subrogación en el caso de un crédito hipotecario puede ser el doble de costosa.
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